jueves, 21 de febrero de 2013

Estrellas Distantes.




Los rayos de la luna se le pegan a la silueta del rostro, parece aburrido, serio y, con el entrecejo así de fruncido tiene la apariencia de un matón.

Pero... Pero tiene el alma sola.

Y tú lo amas así, aunque sean totalmente diferentes, aunque entre su soledad y la tuya haya un abismo de distancia infinita. Tú, lo amas tanto que intentas no asfixiarte con tanto amor. 

Entonces te le acercas queriendo extenderle un paraguas para detener la lluvia, pero tu paraguas es transparente y el agua pasa mojándolo igual. 

Casí como una ironía.
Entonces deseas como una niña que pide a Santa Claus regalos, con fe ciega, que por favor tu paraguas no sea transparente, que tu paraguas detenga su lluvia.
Así como él lo hizo contigo, sin embargo es como si aquel anhelo fuera una estrella y tú quieres tomarla con las manos.

― ¡Hey! ―susurras intentando acariciar su arisca alma―. Yo… Quiero que sepas ―pausas y él te mira a los ojos, como si estuviera leyendo tu mente y eso te aterra―. Yo… Siempre estaré a tu lado…

El sonríe y no llega a comprender la profundidad de tus palabras, pero sonríe igual.


Y de nuevo, no eres tú la que lo protege con un paraguas si no que es él. Él, quien te presta su paraguas, no le importa que se esté mojando.

Porque él, es de esos que no importa si están rotos, con el dolor del alma y el corazón maltrecho ayuda al que solo está con un par de moretones.

Por fuera, sonríes e intentas asemejarte a la blanca luna, tan brillante y llena de vida.

―Gracias…―murmura él.

Por dentro, tus ojitos castaños se hacen agua y el alma se te deshace.

― ¡De nada! ―exclamas rebosando de alegría, dando una hermosa sonrisa rota.

Y él se va. 


Porque es distinto a tí, se aleja, tanto que se hace pequeño como una estrella. Alzas tu mano, las lágrimas caen, intentas tomarlo y el nudo en la garganta es insoportable. 

Porque él es sol negro, ardiente pero oscuro; y un sol blanco puro y brillante, son diferentes. 

Y no, no puedes tomarlo, porque él es distante de ti.

Por eso lo ves alejarse, por eso se va, con su alma sola, con su corazón roto y con su sonrisa tatuada.

No, te equivocas, no son tan diferentes. Pero su amor es imposible, porque los humanos nunca vamos a poder tocar una estrella con nuestras manos. 

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